La actualidad económica venezolana parece un fin del mundo empresarial, un pandemónium, un infierno, un maremoto que arrasa con todas las bases de conocimiento y experiencia del empresario, eso es lo que parece, pero no lo es.

Hasta en una guerra existe economía, existen empresarios, existen necesidades, existen productos, existen clientes, no hemos llegado a eso, solo son las condiciones en las cuales tenemos que ejercer la función empresarial. El empresario se siente que le dieron una gran golpiza en el ring, es cierto, pero también es cierto que no lo tumbaron.

Somos los empresarios mejor preparados del planeta, seguimos de pie innovando en productos y servicios, adaptándonos a condiciones extremas que no se pueden explicar en países desarrollados, seguimos aquí, seguimos produciendo, seguimos atendiendo necesidades, solo estamos en conteo de protección, nada más.

Ahora la gran pregunta, ¿Cómo salimos del conteo de protección?, como salimos de esta neblina que nos impide ver el sol, que nos impide ver oportunidades, ¿Cómo volvemos a la pelea?. La respuesta es simple, hay que volver a los orígenes, ¿Por qué montamos el negocio?, ¿Por qué nos volvimos empresarios?, ¿Para donde lo queremos llevar?, las respuestas a esas preguntas están allí, en la misión y la visión de la empresa. Tenemos que analizar donde estamos parados, esto lo logramos con una matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas), las circunstancias han cambiado desde que iniciamos el negocio, así que debemos parar y pensar antes de actuar.

Ya hemos tomado aire con la parte anterior, ¿Qué hacemos ahora?, debemos analizar la parte de mercadeo, las 7 “P” de mi negocio (Producto, Precio, Plaza, Promoción, Personas, Procesos y la evidencia física), todas estas variables han cambiado debido a las circunstancias, así que debo revisar cada una de ellas. Ahora más que nunca debo conocer quien es mi cliente, sus necesidades, donde esta y como llego a él.

Lo siguiente es tener claro la estructura de costos, golpeada después de una reconversión, un proceso inflacionario y un mega incremento salarial que afecta enormemente las prestaciones sociales, así que la foto financiera no será la mejor, pero debemos saber cuál es. De la estructura de costos deriva el precio correcto de los productos.

Ya con el precio de los productos claros debemos centrarnos en la parte impositiva y legal de la empresa, sumado al control y optimización del flujo de caja, sabemos que no es una tarea fácil, pero ese es el camino para seguir.

Seguimos dando pelea.